EPÍLOGO DE UNA COPA

miércoles, 19 de marzo de 2014

Por Luis Carlos Torrescusa, Presidente del Club Balonmano Alcobendas

Un acontecimiento  deportivo como la XXXV edición de la Copa de S.M. La Reina exige la implicación de entidades, instituciones y patrocinadores. Pero sobre todo, es una magnífica ocasión para poner de manifiesto el valor de las personas que las integran.

Queremos centrar nuestro agradecimiento precisamente en ellas, en todas las personas anónimas - y no tan anónimas - que hay detrás de los organizadores, en las empresas, colaboradores, acompañantes, directivos, técnicos, espectadores, voluntarios, etc.

Lo primero que queremos hacer es felicitar al Campeón, al Balonmano Bera Bera, que ganó la final ante un dignísimo rival, Ro’Casa ACE Gran Canaria, ofreciendo ambas escuadras un bello espectáculo, acorde con la pasión e intensidad que lleva inherentes nuestro deporte. También queremos felicitar y hacer coparticipes del éxito organizativo al resto de equipos participantes, que con su juego en la cancha y su colaboración fuera de ella nos han hecho mucho más fácil la organización. A todos, gracias.

Gracias al colectivo arbitral, personajes secundarios sin los cuales sería posible aplicar las normas de nuestro bello juego y que con su esfuerzo y amor a nuestro deporte suman como un equipo más al espectáculo de la competición. También agredecer la labor poco reconocida de los servicios médicos y de seguridad, que velan por el bienestar de jugadores y espectadores que acuden a estos eventos.

Gracias a la Real Federación Española de Balonmano, a su Presidente Francisco V. Blázquez que confió desde el principio en el Club Balonmano Alcobendas y motivó siempre nuestra organización y a todo el personal de la “casa”, compartiendo su experiencia profesional y ofreciendo consejos en el objetivo común de organizar un gran espectáculo deportivo.

Gracias a la ciudad, a nuestra Alcobendas, representada por nuestro Ayuntamiento, que se ha volcado a través de sus distintos departamentos para traer primero, y luego cooperar en la organización este gran evento. Es justo resaltar y de forma muy especial el trabajo de la Concejalía de Deportes y el Patronato Municipal de Deportes, su gerente, técnicos y todos los trabajadores que han hecho más fácil el día a día del torneo.

Agradecimiento también a la Comunidad de Madrid, implicada desde el primer momento, con su Director General Pablo Salazar al frente, alentando desde hace años a nuestra entidad a crecer y a asumir retos como el del pasado fin de semana. Igualmente a la Federación Madrileña de Balonmano por entender el evento como propio y compartirlo.

Los medios de comunicación, los patrocinadores, proveedores, colaboradores, han sido agentes imprescindibles para lograr que nuestro evento consiga cotas de verdadero espectáculo deportivo. Es imposible tener presencia dentro del ámbito global del espectáculo deportivo sin su apoyo, sin su presencia, y sobre todo, sin su confianza.

No podemos olvidar a los cientos de aficionados de fuera, a los de nuestra ciudad y comunidad, ni a nuestros socios y abonados, poniendo colorido en las gradas y contribuyendo activamente a crear un ambiente deportivo donde sobresalió el respeto, la sana convivencia y la necesaria armonía, facilitando en todo momento la celebración del torneo.

El reconocimiento más importante es para nuestro equipo, Helvetia BM Alcobendas, un agradecimiento para todas y cada una de las jugadoras y también para el cuerpo técnico, que nos han posibilitado con su trabajo y esfuerzo ser anfitriones de esta competición, brindándonos partidos antes impensables en nuestra ciudad y haciendo su sueño y nuestros sueños realidad.

Nuestras últimas palabras son para los voluntarios que antes, durante y todavía ahora siguen trabajando en la organización de la Copa. Muchos de ellos visibles, gracias a sus indumentarias, y otros muchos dirigiendo “detrás del escenario”. A todos y todas gracias con afecto y emoción. Una vez más acudieron a la llamada del Club, y sobre todo, del balonmano, su pasión, siendo figurantes indispensables para culminar con éxito el reto asumido, y además,  crear un ambiente lúdico-deportivo que envolvió a todos los participantes.

Ciertamente, este fin de semana volvimos a reivindicar nuestro sitio en “esto del balonmano” y a pesar de todas las circunstancias, de la coyuntura y de nuestras limitaciones como entidad en recursos materiales, el club está lleno de otros recursos, quizás más intangibles, pero que son al fin y al cabo los que aumentan cada día nuestra motivación para seguir adelante.

Un club. Una familia. Una ciudad. Todos volcados en una ilusión colectiva: el balonmano.

Desde el menor y más jóven de los voluntarios hasta nuestros técnicos, los empleados del polideportivo e incluso algún despistado que pasaba por allí y se quedó a colaborar, todos se contagiaron del eco permanente producido desde las gradas del pabellón que recorría todos los rincones de nuestro flamante pabellón.

Nada más que decir, y nada menos. Desde aquí quiero dar las gracias a todos a los que respondieron al llamamiento del club y os invito a que cada partido de balonmano se convierta en algo más. En una fiesta del deporte. En un espectáculo que la gente quiera ver. Tenemos una nueva oportunidad el sábado con nuestros equipos de elite empeñados en hacer grande la temporada 2013-2014. Son nuestros referentes, los cuales se merecen, como mínimo, un ambiente parecido, sólo que en el “pequeño” pabellón, aquel donde habitan los sueños y nos permite ser diferentes.

Gracias, gracias y gracias, a todos y a todas.